Documentación

El día a día

Llevar tus tarjetas

Una tarjeta no es una deuda: es con lo que pagas, y tiene su propio calendario. La app la guarda al lado de tu presupuesto, nunca dentro.

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    Una tarjeta no es una deuda

    Quien la paga completa cada mes tiene tarjeta y cero deuda, y hasta ahora no tenía dónde ponerla salvo llamándola deuda. Aquí vive en su propia sección, con lo único que de verdad la define: cuándo corta y cuándo se cobra.

    Nada de esta pantalla entra en tu presupuesto. No crea recurrentes, no reserva nada y no mueve tu disponible, tu descuadre ni ninguna otra cifra del ciclo.

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    Darla de alta

    Dos datos bastan: cómo la reconoces y sus dos días, el del corte y el del vencimiento. El interés anual es opcional.

    Si quieres, copias también las cifras de tu último extracto —cupo, disponible, deuda y cuota—. También son opcionales, y no cambian nada de lo anterior.

    El alta de una tarjeta: cómo la reconoces, su día de corte y su día de vencimiento, el interés opcional y las cifras del último extracto, que se guardan como una foto.
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    «Compras hoy, pagas en 32 días»

    Bajo la barra del ciclo de facturación, la app calcula cuánto tarda en cobrarse lo que compres hoy. Sale del calendario y no de una cifra que hayas anotado: la compra entra en la factura que cierra en tu próximo corte, y esa factura se cobra cuando vence.

    El plazo es el más largo justo después del corte y el más corto justo antes. Verlo bajar cada día es toda la explicación que hace falta.

    Describe cómo funciona tu tarjeta; no te aconseja cuándo comprar. Por eso va en gris y en texto plano, nunca en el color de acción: una app de presupuesto que te anima a gastar porque el plazo es largo está haciendo lo contrario de su trabajo.

    La libreta de tarjetas: una tarjeta con la barra de su ciclo de facturación, en cuántos días se cobra lo que compres hoy, las cifras del extracto con el día en que las copiaste y, abajo, por qué ese plazo cambia.
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    Cifras con la fecha en que las copiaste

    Lo que traes del extracto se guarda con el día en que lo trajiste debajo. La app no lo recalcula nunca: no le resta cuotas ni le suma gastos.

    Ese sello es lo que hace honesto un dato que envejece. Un saldo tecleado caduca en veinticuatro horas; uno tecleado y fechado sigue siendo cierto, porque dice de cuándo es. Cuando lo actualizas, la fecha se mueve contigo.

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    Avisos del corte y del vencimiento

    Puedes pedir aviso el día del corte, el del vencimiento o los dos, con la antelación que elijas.

    Nacen apagados y se encienden tarjeta por tarjeta. El del corte es el único dato de la app que cambia una decisión antes de tomarla: lo que compres después de esa fecha entra en la factura siguiente.

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    Y si además la llevas en Deudas

    Un interruptor en «Editar tarjeta» crea una deuda enlazada: la cuota se reserva en tu ciclo y ganas la proyección. Apagarlo la da de baja sin tocar las cifras de la tarjeta, que son tuyas y no dependen de dónde la lleves.

    El enlace no sincroniza cifras en ninguna dirección. Cuando pagas la cuota, la app no mueve tu saldo: te avisa y te abre el formulario con la cuenta ya puesta —disponible más la cuota, deuda menos la cuota— para que la compares con tu banco y confirmes tú.

    Hacerlo sin preguntarte sería derivar tu saldo, y en una rotativa eso termina anunciando que ya está saldada con el cupo al tope.

    La edición de una tarjeta: los avisos de corte y de vencimiento, apagados de fábrica, y el interruptor de llevarla además en Deudas.